El gobierno por parte del Hígado de la fluidez y la descarga hace referencia a la cualidad del Qì del Hígado de regularizar y desinhibir el mecanismo del Qì en el cuerpo entero. Con ello asiste a la movilización del Qì, a la activación de la sangre y de los fluidos, a la estimulación del ascenso del yáng puro y del descenso del yīn turbio, a la regularización de las funciones reproductivas y a la desinhibición de las emociones.
Por otra parte, el gobierno del almacenamiento de la sangre
incluye tanto el hecho de acumularla, como el de regular la cantidad de
sangre que está en circulación en cada momento o el de prevenir las
pérdidas de sangre haciendo que ésta circule por los canales habituales.
Por lo que hace referencia al nivel microcósmico de las conexiones
del Hígado en el organismo, esta víscera se corresponde con el
movimiento muscular -que comprende los tendones, los
ligamentos y la musculatura estriada y que solemos traducir simplemente
como ‘tendones’-, se manifiesta en las uñas, su orientación es la
cólera, se abre en los ojos, su fluído son las lágrimas, mantiene una
relación interior-exterior con la Vesícula Biliar y le corresponde el
canal de retorno del yīn (Jué yīn jīng),
que es el de más amplia distribución por el cuerpo, ya que se extiende
desde el vértice craneal hasta los pies, uniendo así las partes superior
e inferior del cuerpo, con lo cual conecta con un gran número de
órganos internos, además de con los Vasos Gobernador (Dū mài), Controlador (Rèn mài) y Penetrante (Chōng mài). Finalmente, el Hígado aloja el Alma Etérea (Hun) y, con ello, participa en la regularización de las emociones.