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lunes, 24 de noviembre de 2014

El miasma syphilítico

En cuanto a la syphilis, la característica central es la destrucción. Nótese nuevamente que es diferente a la sífilis nosológica. Desde el punto de vista mental se manifiesta por.
  • Ansiedad desbordante y somatizada (angustia).
  • Tendencia suicida franca debido a su concepción fatalista de la vida.
  • Agresividad con deseo de matar, pudiendo hacerlo por las cosas más simples.
  • Furor, es decir, ira con ofuscación mental, descontrol de impulsos agresivos, nuevamente, pudiendo matar.
  • Orgulloso; cualquier ofensa le lleva a la agresión.
  • Rencor. No solamente no olvida sino que desaparece a esa persona de su vida.
  • Vengativo.
  • Intolerancia a la contradicción, agravada cuando se le consuela.
  • Olvidadizo, con lagunas amnésicas.
  • Obstinado / contrario (contradictor, oposicionista) para poder pelear.
  • Celos pudiendo llegar al crimen pasional, sobre la base del orgullo.
  • Perversidad demostrada en todos sus actos.
  • Sadismo.
  • Caótico y desordenado física y mentalmente.
  • No tolera la disciplina u otra autoridad por encima de sí mismo / desobediente.
  • Tendencia al abatimiento / melancolía / desesperación.
  • Alcoholismo con cambios de personalidad o bochinchero.

El miasma sycótico

La palabra sycosis se deriva del griego sycon, que significa higo o breva, verruga o excrecencia, que se constituye en la manifestación miasmática más importante y característica de esta tendencia enfermante. Nótese que es diferente a la psicosis nosológica.

Su característica funcional se basa en la hiperfunción, manifestándose de la siguiente manera:
  • Presunción. Aparenta lo que no tiene.
  • Ambición de poder, deseo de ganar.
  • Premura o precipitación en acciones, generada por la hiperquinecia.
  • Angustia / Inquietud.
  • Hipersensibilidad / sobrevaloración de sí. Por esta última no puede recibir consejos, los da.
  • Audacia; la necesita para conseguir lo que ambiciona.
  • Egoísmo fundamentado sobre la suspicacia y el deseo de dominio que le lleva a desear todo para sí.
  • Suspicacia.
  • Autoritarismo. No acepta que no se le siga una orden.
  • Celos relacionados con ambición, egoísmo y autoritarismo, de forma que son más por recibir una ofensa en su Yo que por no querer perder a la pareja.
  • Lascivia que puede expresarse en impudicia, exhibicionismo y aún en el crimen sexual.
  • Malicioso, en el sentido de mal pensado. Encuentra los defectos en lo que los demás hacen y en lo que él mismo hace.
  • Impulsivo. Actúa antes de reflexionar y luego siente remordimientos y en lo que se llama en homeopatía ansiedad de conciencia.
  • Inconstancia / impaciencia / volubilidad.
  • Cambios de humor.
  • Concentración difícil.
  • Asustadizo / sobresaltado.
  • Obsesivo / lleno de preocupaciones.
  • Pesimista.
  • Miedoso / deseo de compañía.
  • Tendencia a la fuga ante el peligro y los obstáculos, lo que puede traducirse en inconstancia.
  • Tendencia al suicido por precipitud. Es anunciado y hace gala de su determinación.
  • Agresividad / cólera / irritabilidad.
  • Pensamiento rico / alucinaciones
  • Locuacidad / extroversión.
  • Memoria activa.
  • Impresionable.
  • Compasivo.
  • Tristeza inconsolable y teatral.
  • Intranquilidad durante sueño / insomnio / bruxa / sonambulismo.

El miasma psórico

Hahnemann hace provenir toda enfermedad de la psora, siendo comprendida como la causa fundamental de toda enfermedad y la base de cada una de ellas. 

Psora se deriva de fora que quiere decir: sarna. La característica funcional de esta alteración es la deficiencia en el desarrollo de la función. En el ámbito mental, la hipofunción se traduce en inhibición de la función psíquica (lo que alopáticamente podría verse como inhabilidad). Esta inhibición se traduce en un freno. Podemos apreciar esto en salud mental expresado en una persona que si bien puede tener momentos aceptables de energía, se encuentra como atada y no logra dar sino determinados movimientos y en determinado sentido.
Eso es claro desde el punto de vista psicodinámico en el sentido en que la enfermedad mental se encuentra determinada y/o expresa en la utilización rígida y estereotipada de ciertos y a la postre, únicos mecanismos de defensa, sin que la persona afectada pueda poner en ejecución todo el repertorio constitucional que de ellos tiene a su disposición, sino que emplea solamente algunos pocos mecanismos, ante cualquier estímulo externo o interno que elicite sus defensas.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Los miasmas homeopáticos

Uno de los conceptos más interesantes y también controvertidos de las teorías homeopáticas es el concepto de miasma.

Un miasma es, según Hahnemann, la impregnación de determinadas enfermedades, que han supuesto azotes sanitarios de la humanidad, en una especie de memoria celular que las conserva minimizadas; es decir, representarían algo así como una memoria resumida de una enfermedad. Para Hahnemann, los miasmas fundamentales son tres:

  • la psora, que procedería de la impregnación de la sarna y las enfermedades parasitarias de la piel trasmitidas por insectos y parásitos y que se caracterizaría por la hipofunción, debilidad y también por su contrario, lo que hoy llamamos hipersensibilidad.
  • la sycosis, que representaría la impregnación de la gonorrea en la memoria celular universal, se caracteriza por la proliferación-perversión en forma de quistes, tumores, verrugas... pero también en el plano mental estaría relacionada con lo que hoy llamamos obsesividad, hiperactividad o reacciones exageradas a acontecimientos de la vida que desequilibran la sycosis. 
  • la sifilis, que estaría relacionada con la infección sifilítica y que se caracteriza por la destrucción y la necrosis. En el plano físico se manifestaría por úlceras y hemorragias, y en la mente por destructividad y demencia. Las enfermedades degenerativas y autoinmunes son la manifestación patológica de su desequilibrio, así como las enfermedades mentales más destructivas como algunas formas de esquizofrenia.